
Que
J. J. Abrams es un genio, poca gente lo pone en duda. Su incomparable habilidad para crear una atmósfera de misterio -hay quien dice que vende humo-, ya sea integrada en el propio producto que trata de vender, ya sea en la publicidad que a su alrededor se genera, le convierten en un hombre atractivo para cualquier compañía interesada en los royalties. Pero si encima el producto demuestra una originalidad poco corriente -como bien pueden confirmar los aficionados a la serie "
Perdidos", su obra pródiga-, su valor creativo resulta difícilmente cuestionable.
En el caso que nos ocupa, "
Monstruoso" -de la que Abrams es el productor- resulta ser una película controvertida, como poco. Para los despistados que no hayan oído hablar de ella: una extraña y gigantesca criatura nacida de Dios sabe donde -tampoco importa- llega a las costas de Nueva York y comienza a destruir la ciudad sin ningún tipo de recelo. Hasta aquí la cosa podría parecer otro "
Godzilla" más, si no fuera por ese toque de originalidad 'Abramesco' que distingue a la primera de aquel insulso blockbuster. Y es que la película está narrada en primera persona (POV en inglés), permitiéndonos vivir el punto de vista de unos amigos que, con ánimo de filmar con una videocámara doméstica la fiesta de despedida de uno de ellos (que, para los curiosos, se marcha a trabajar a Tokyo), acaban grabando los devastadores efectos de la llegada de la criatura a la ciudad... y a sus vidas.
El planteamiento, para mi gusto, es muy acertado. Durante los primeros veinte minutos reconozco que incluso había olvidado qué había ido a ver al cine. Estaba tan interesado en las vivencias juveniles inocentemente inmortalizadas por aquella videocámara, que no reparé en que todas aquellas ilusiones, miedos, reencuentros y dudas que surgían en la fiesta estaban a punto de desvanecerse, cruelmente devoradas por el apetito de destrucción de un ser que, sin motivo aparente, parece querer acabar con todo y todos a su paso. Y es que lo más interesante de esta propuesta -que ya intentó "
La Bruja de Blair" sin excesivo éxito- es que se nos permite -diría incluso, se nos invita a- vivir el terrible y opresivo acontecimiento desde el punto de vista de un ciudadano vulgar y corriente atrapado en medio de aquella situación, que solo pretende sobrevivir y salvar a los suyos en el proceso.
Es cierto, hay quien dirá que ese estilo de cine puede llegar a marear. Y en cierto modo puedo estar de acuerdo -a mí no me pasó-, los bruscos movimientos de cámara, aunque acordes a más de una situación, a veces dificultan al espectador el ser consciente de lo que está pasando a su alrededor. Además, que haya alguien grabando en ciertas y aterradoras circunstancias puede resultar inverosímil , en verdad la idea no encaja mucho en ninguna mente con un instinto de supervivencia mínimamente desarrollado. A pesar de todo, creo que la película logra su propósito: el espectador llega a sentirse atrapado en medio de un agobiante caos que amenaza con engullirlo todo. Una atmósfera asfixiante en donde no hay sitio en el que esconderse, y nadie a tu alrededor tiene respuestas a tanta destrucción y tanta muerte.
Probablemente nunca las hubo.
Mi puntuación en IMDB: 7