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lunes, 22 de marzo de 2010

Crítica: El Acantilado Rojo

Hizo falta China para devolvernos al mejor John Woo que se recuerda en mucho tiempo.

Sin ser especialmente aficionado al género del wuxia, debo decir que mi reencuentro con el que considero el director de cine de acción por excelencia, enmarcado dentro de dicho género, ha sido extraordinario. El Acantilado Rojo supone, sin lugar a dudas, el fin de la larga decadencia de Woo que comenzó a gestarse desde su marcha a Estados Unidos, a pesar de habernos brindado en ella algunos filmes muy entretenidos como Blanco Humano o Cara a Cara. Tras los fiascos Windtalkers o Paycheck, e incluso su breve escarceo por el mundo de los videojuegos con Stranglehold -que, ciertamente, recoge el espíritu de su cine-, el regreso a su país de origen le ha permitido "sanear" y liberar de nuevo todo el potencial que había quedado marchito, y que poco recordaba a aquellas viejas glorias que nos brindó hace tiempo como The Killer o Una Bala en la Cabeza.

martes, 13 de octubre de 2009

Crítica: Kill Bill

Con el relativamente reciente estreno de Malditos Bastardos, el último filme de Quentin Tarantino que personalmente me causó una muy grata satisfacción como pudisteis leer en la crítica correspondiente que escribí aquí mismo, estuve viendo este puente Kill Bill en DVD, la anterior película de este controvertido director. Una película que no me había decidido a ver hasta ahora debido a referencias que tenía de ella: mucha sangre y violencia, principalmente.

No sé vosotros, pero a mí la violencia gratuita en la pantalla rara vez me aporta algo como espectador.

Y es que Kill Bill es una mezcla de géneros dividido en dos volúmenes -se dice que por razones comerciales- que rinde homenaje al cine asiático de artes marciales -principalmente proveniente de China-, al anime -dibujos animados japoneses, para el que desconozca el término-, y en menor medida al western, género por el que Tarantino ha admitido siempre una especial admiración. Y aunque en el campo del anime -siempre muy presente dentro de la cultura japonesa- se puede beber de muy diversas fuentes, pues el conjunto de obras dentro del género es tan sumamente amplio y variado como el del cine que convendría hablar más de un conjunto de géneros que de un género en sí -como drama, comedia romántica, comedia juvenil, terror, acción, ciencia ficción, erótico...-, el director ¿admira? y homenajea la vertiente más extrema y violenta de este medio -y la que menos me gusta, por cierto-, donde las decapitaciones, desmembramientos y la sangre manando a borbotones están a la orden del día. Una influencia que se deja ver a lo largo de todo el volumen 1 (dejando el volumen 2 para acercarse más al cine de artes marciales), donde podemos ver un flashback rodado enteramente en animación, o varias escenas de combate con espadas -estas ya imagen real- que emulan esa violencia sin pudores de la que os hablaba.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crítica: El Reino Prohibido

reino prohibidoSiempre que dos grandes estrellas del cine de acción (en este caso, de artes marciales) coinciden en el reparto de una película, la expectación generada -al menos, entre los aficionados al género- suele ser bastante grande. Si, además, la producción viene acompañada de espectaculares efectos especiales, dichas expectativas pueden crecer fácilmente. Si, por último, el trailer promete -porque, reconozcamoslo, ¿qué argumento podría estropearnos?-, ¿qué más se puede pedir?

Pues se puede pedir que la película entretenga. Y, afortunadamente, lo hace*. "El Reino Prohibido", una producción americana disfrazada de oriental -vamos, que no es china por mucho que en ocasiones lo parezca-, es cine palomitero sin mayores pretensiones, además de un homenaje al género del wuxia (un tipo de cine de origen asiático donde fantasía y artes marciales se entremezclan, poniendo al alcance de los protagonistas las más increíbles e inhumanas acrobacias). Una película que reune al veterano Jackie Chan, conocido por otras películas como "El Mono Borracho en el Ojo del Tigre", "Police Story", "La Armadura de Dios", o la más reciente "Hora Punta"; y a un más joven Jet Li, cuyo salto a la fama vino, si no me falla la memoria, por su participación en "Arma Letal 4", seguida de otras películas como "Romeo Debe Morir", "El Beso del Dragón" o "El Único". El resultado es ni más ni menos que el esperado: combates rápidos, ágiles y -sobre todo- espectaculares, una meritoria coreografía (la experiencia de ambos en este tipo de cine se nota, y mucho) y una historia sencilla que sirve de excusa para todo lo demás.

Personalmente, me bastó para pasarmelo en grande.


Mi puntuación en IMDB: 7


* aunque mi novia -como siempre, lo mejor de la película- cuestione seriamente esta afirmación... qué se le va a hacer. No podía ser tan adorable, y encima que disfrute como yo viendo a Jackie Chan. Milagros, los justos.

domingo, 30 de marzo de 2008

Crítica: La Casa de las Dagas Voladoras

casa dagas voladorasReconozco que perdí la cuenta de en cuantas ocasiones mis amigos -los aficionados al cine, al menos- me habían recomendado ver "La Casa de las Dagas Voladoras", una de esas películas que deberían servir de referente del género wuxia y del cine asiático en general pero que, por esos azares del destino (no me gustó nada "Tigre y Dragón", y me cerré en banda a ver más ese tipo de largometrajes), no había despertado mi interés. Como a veces ocurre en este tipo de cosas, no fue hasta que la recomendación vino de una persona especial -especial por tratarse de ese tipo de persona cuya opinión, de una extraña e inexplicable manera, parece tener más peso que la del resto de la gente- que decidí verla recientemente en DVD. Y lo cierto es que quedé gratamente sorprendido.

"La Casa de las Dagas Voladoras", como comentaba, pertenece al género oriental del wuxia que, para el que no lo sepa, consiste en la mezcla de artes marciales, esgrima y fantasía épica (que no necesariamente heroica) rodeada, frecuentemente, de romanticismo, pasión y tragedia. Una realidad semejante a la nuestra en donde las más increíbles y espectaculares acrobacias, así como las hazañas físicas más imposibles que uno pueda idear, están al alcance de unos pocos. Frecuentemente, los protagonistas.

La historia de la película que nos ocupa nos habla de Mei -a la que da vida la hermosa Ziyi Zhang-, una bailarina ciega de la que el gobierno sospecha que es la hija del antiguo líder de la casa de las dagas voladoras, un grupo rebelde que se dedica a robar dinero a los ricos para dárselo a los pobres, y que trae de cabeza al gobierno. Para tratar de averiguar el paradero de los rebeldes, y así poder asestarles un letal y definitivo golpe, dos policías locales, Jin y Leo -respectivamente interpretados por el japonés Takeshi Kaneshiro, y Andy Lau-, traman un plan ¿perfecto? que debería llevarles directamente a la guarida del lobo. Haciéndose pasar por un misterioso héroe llamado Viento, Jin rescatará a Mei de prisión y tratará de conducirla sana y salva hacia su hogar mientras sufren una falsa persecución por parte de los hombres de Leo. Sin embargo, las cosas se complican cuando entre Jin y Mei surge ese profundo sentimiento que mueve montañas, y nubla las mentes de los hombres...

Detrás de este aparentemente sencillo planteamiento se esconde una compleja historia de amor, amistad, engaño y traición, donde el espectador es llevado, como si un barco de vela se tratase, por una agridulce mezcla de sentimientos que dudo mucho le deje indiferente. Y es que, si bien dicha historia está cargada de emoción, resulta también igual de valiosa -y efectiva- la fotografía que la acompaña en conseguir ese efecto que comentaba. Y es que el director del filme, Zhang Yimou, parece tener claro que tan importante es lo que se cuenta como el cómo se cuenta: la película es un derroche de buen gusto visual, mostrando unos escenarios de increíble belleza, dentro de un contexto que juega con los colores, la música y los planos con refinada y exquisita sensibilidad. Afortunadamente, el imprescindible ingrediente que me faltaba mencionar, los actores, no falla en el papel que le ha tocado jugar. El resultado: una fina melodía que entra por los ojos.

Si alguna vez te preguntaste qué aspecto tiene la poesía en movimiento, quizá tú también deberías plantearte ver "La Casa de las Dagas Voladoras".


Mi puntuación en IMDB: 7